El saber “Ser” 2017-02-27T16:07:22+00:00

¿Para que Innovar en educación?

Esta pregunta origina una serie de análisis que parten desde la dimensión que toma el concepto de innovación, hasta llegar a dar claridad de la importancia de la misma como proceso generador de cambio y acceso a mejores niveles de desarrollo educativo gestándose oportunidades a los actores participantes del proceso de innovación para constituirse en transformadores de su realidad. Superar cualquier barrera requiere de transformar la capacidad de actuar y pensar en la misión de  formar actores que generan soluciones innovadoras, pertinentes, sostenibles y escalables para el mejoramiento de la calidad de vida.

La innovación en el ámbito educativo no puede ser interpretada según el concepto simple de “introducción de algo nuevo” ya que la dimensión que adquiere la innovación es de un proceso que favorece el mejoramiento de las condiciones, niveles y alcances de la labor educativa, siendo esto en definitiva un estatus superior a la simple introducción de “algo nuevo”.

La innovación se constituye en un proceso estratégico para la superación de los problemas presentes en educación; lo anterior ubica al estudiante como transformador de su propia realidad, en la medida que se apliquen los procesos de reflexión como método y de la innovación como medio para alcanzar niveles más avanzados de desarrollo educativo y por ende de desarrollo social.

Es necesario en este punto,  para dimensionar el concepto de innovación lo que se entiende por “nuevo” pues no puede ser limitado este término por una definición que lo reduzca a “aquello que no existía o no era conocido, sin ningún tipo de referente”, pues es válido señalar que en el ámbito de la innovación y en especial de la innovación educativa este término “nuevo” adquiere una connotación más amplia, que deja abierta la posibilidad de que se refiera a la re-contextualización de un elemento, concepto, proceso o método , que aunque pensado para un uso determinado puede retomarse y adaptarse a los procesos de enseñanza y de aprendizaje actuando como elemento innovador  y por ende generador de mejoras en nuestros ambientes escolares.

De acuerdo a lo anterior, la innovación es resultado de un proceso que incluye desde su fase inicial una finalidad clara, que es precisamente la de mejorar, es decir, alcanzar mejores niveles de desarrollo educativo, incidiendo en transformaciones de  acciones de carácter pedagógico, administrativo, seguimiento y evaluación como también de proyección comunitaria, entre otras, Acercándose mucho a la concepción de innovación dada por Richland  sobre la  innovación como : “la selección, organización y utilización creativas de recursos humanos y materiales de maneras nuevas y propias que den como resultado la conquista de un nivel más alto respecto a las metas y objetivos previamente marcados”.